Amargamente llora en Pacho Viejo el exalcalde de Tihuatlán, Gregorio “Goyo” Gómez Martínez
El olvido y la ingratitud marcan su caída, mientras otros hoy disfrutan del poder
Tihuatlán, Ver.- Amargamente, en el encierro de una celda del penal de Pacho Viejo, se consume el exalcalde de Tihuatlán, Gregorio “Goyo” Gómez Martínez, quien pasó de ser un operador clave y figura de peso en la política del norte de Veracruz, a un personaje prácticamente olvidado por quienes alguna vez caminaron bajo su sombra.
La escena resulta contrastante: mientras Gómez Martínez enfrenta su realidad tras las rejas, varios de los nombres que crecieron políticamente a su lado hoy ocupan espacios de poder, controlan estructuras y —según señalamientos— se benefician de cargos públicos en Tihuatlán y otros municipios de la región norte.
En ese listado aparecen Raúl Hernández Gallardo, Gabriela Peñaloza Cortez, Roberto Hernández Cerecedo, Leobardo Gómez González y Edwin Leobardo Gómez Ortiz, entre otros actores políticos, señalados por mantenerse vigentes e incluso fortalecidos dentro de la vida pública.
Las críticas no son menores. Se les acusa no solo de haber capitalizado el respaldo político que en su momento les brindó el exalcalde, sino también de darle la espalda en su momento más adverso. La narrativa que circula es dura: quienes antes recibían impulso, hoy ni siquiera muestran un gesto mínimo de solidaridad.
Ni visitas, ni respaldo, ni presencia. El abandono es total, acusan.
Para muchos, el caso de “Goyo” Gómez exhibe la crudeza de la política regional: alianzas que se construyen con interés y se rompen en cuanto cambian las circunstancias.
Hoy, desde Pacho Viejo, lejos del poder que alguna vez ejerció, el exalcalde enfrenta no solo su situación legal, sino también el peso de la ingratitud de aquellos que —afirman— llegaron donde están gracias a él.

