Siguen brotando las marranadas de Cesar Ulises García
Lo que fue proyectado como una obra de urbanización clave para el sector Ampliación Camioneros, se ha transformado en un monumento a la negligencia.

Con menos de un año de haber sido entregada, la calle Rufino Tamayo presenta colapsos estructurales, socavones y fracturas que mantienen en alerta a las familias de la zona.
La obra fue entregada por la administración saliente que encabezó César Ulises García Vázquez

El incidente: Camión recolector atrapado
La gravedad del daño quedó en evidencia cuando un camión de Limpia Pública, que realizaba su ruta habitual, se hundió parcialmente al ceder el pavimento bajo su peso.
Al lugar arribaron autoridades de Protección Civil para realizar el acordonamiento preventivo, limitando el paso vehicular ante el riesgo de mayores derrumbes.
Habitantes de la zona criticaron que las actuales autoridades municipales solamente colocaron una cinta de advertencia pero no aplicaron más acciones de seguridad.
Evidencias de mala ejecución
A lo largo de la vialidad, el panorama es de devastación técnica:
* Socavones profundos: Hundimientos considerables que sugieren una nula compactación del terreno.
* Fracturas múltiples: Ruptura total de las losas de concreto en diversos puntos.
* Materiales deficientes: El desprendimiento del material evidencia, a decir de los vecinos, una calidad muy por debajo de los estándares requeridos para el tránsito pesado

Exigen rendición de cuentas
Lo que en el papel se anunció como un beneficio social, hoy es un símbolo del desperdicio de recursos públicos.
Los ciudadanos no solo exigen la reparación inmediata, sino una auditoría técnica para deslindar responsabilidades legales contra la constructora encargada y los funcionarios que validaron la recepción de la obra.
La exigencia es clara: que el dinero de los contribuyentes no termine, literalmente, enterrado y destruido bajo un pavimento de mala calidad.

